Geología y Medioambiente
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Arroyos y torrentes: riesgos naturales

Arroyo:

1.Caudal corto de agua, casi continuo”. RAE.(“Diccionario de la lengua española,” n.d.)

Torrente:

1.Corriente o avenida impetuosa de aguas que sobreviene en tiempos de muchas lluvias o de rápidos deshielos“. RAE.(n.d.)

Torrentera:

“Cauce de un torrente”. RAE.(n.d.)

Vivir junto a un arroyo entraña ciertos riesgos:

Los arroyos suelen estar asociados a las partes más altas de los ríos, cerca de su nacimiento, en donde su cauce aun es muy pequeño. Con mucha frecuencia existe una asociación entre los arroyos y los torrentes, ya que, de forma puntual, los arroyos se convierten en torrentes. Ambos comparten el cauce por el que discurren, siendo el arroyo la versión bonachona y afable que vemos normalmente cuando hacemos una jornada en el campo. El torrente, en cambio, se corresponde con la versión mala e irascible del mismo cauce y es la que vemos aparecer en las noticias de los informativos.

Los torrentes, en las zonas templadas húmedas, suelen estar asociados a las zonas montañosas principalmente. Las fuertes pendientes, propician una zona de captación donde el agua de escorrentía se va agrupando. Rápidamente el agua agrupada gana velocidad, poder erosivo y capacidad de transporte ―por arrastre de material y por suspensión en el agua― encajando el cauce y conformando lechos estrechos con vertientes muy pronunciadas en forma de “V” o bien formando gargantas.

Cuando la pendiente del cauce se suaviza, la corriente pierde energía y capacidad de transporte; depositando gran parte del material que arrastraba, formando unos depósitos sedimentarios característicos conocidos como abanicos aluviales.

Otro tipo de torrentes son los que se forman en un clima semiárido a árido. Estos están asociados ramblas, o Uadi, que son ríos cuyos cauces permanecen secos casi siempre, y actúan como torrentes cuando tienen agua. Los torrentes de climas áridos pueden tener cauces de gran longitud, de decenas a centenas de kilómetros, mientras que los torrentes de montaña tienen cauces cortos, unos pocos kilómetros incluso menos.

Las ramblas tienen el peligro añadido de que las precipitaciones se pueden producir a gran distancia ―no se ven―, el agua viene de súbito por el cauce, en inglés se las conoce como “flash flood”, en los torrentes de montaña las inundaciones súbitas vienen acompañadas de fuertes precipitaciones.

El vídeo anterior se corresponde con un “Flash flood” en Marruecos, las lluvias se generan a varias decenas de kilómetros montaña arriba, se «oye» el ruido del agua mezclada con gran cantidad de restos vegetales, derrubios y material fino en suspensión. El fluido denso, de color marrón, sigue fluyendo de forma similar a como lo haría el agua. El puente del video represa el agua, impidiendo que circule libremente, agravando por debajo del puente el efecto erosivo de la corriente. La inundación viene de forma rápida con un máximo, un mantenimiento y un rápido descenso del caudal, volviendo a estar el cauce seco, en pocas horas.

La fuerza del agua es considerable, debido a la pendiente del cauce, por lo que es capaz de transportar gran cantidad de materiales y con tamaños considerables desde grandes bloques de roca, hasta material arcilloso. Todo este material transportado por el agua potencia su poder erosivo. La estrechez del cauce hace que la altura del agua crezca con rapidez.

Este vídeo se filma en China, donde el arroyo desemboca en un río. Lo angosto del valle propició la subida rápida del nivel del agua, tanto que llegó a alcanzar a las cabañas varios metros por encima del cauce. El arroyo forma un pequeño meandro al final de su recorrido. Las cabañas están situadas en la parte exterior del meandro, en donde la corriente es más rápida y la erosión más fuerte. La parte interior del meandro se corresponde con la ladera de la montaña. El material recogido en su descenso por el torrente, actúa erosionando con gran fuerza la zona donde están las cabañas. En cuanto el agua desborda por las cabañas, el montículo donde estaban, está perdido y comienza a erosionarse de forma muy rápida. Es por esto que la excavadora, (antes protegida), queda expuesta a la acción del agua.

Dependiendo de que cantidad y del tipo de material que transporta la corriente, se forman las inundaciones súbitas o también llamadas avenidas torrenciales ―flash flood en inglés―, que portan gran cantidad de sedimento. Estas pueden evolucionar hacia un flujo de detritos o «debris flow»; en donde la corriente lleva aun más cantidad de sedimentos, con tamaños de grano fino (que forman junto con el agua, un lodo pastoso) y material grueso, llegando a transportar bloques de roca de varias toneladas. Es el material grueso es el que caracteriza a este tipo de flujos.

Un «debris flow» suele necesitar de una fuente de material disgregado, este material, muy a menudo, procede de deslizamientos previos. Las vertientes que definen la torrentera suelen ser muy escarpadas, lo que propicia deslizamientos de terreno hacia el cauce del torrente, que lo suelen bloquear, la fuerza del agua  arrastra todo este material aguas abajo.

En el vídeo anterior el agua «capta» gran cantidad de material suelto, provocando un flujo de detritos «debris flow» de gran capacidad de transporte. El agua deja de tener la apariencia de «agua», pasa a ser más bien un lodo muy fluido capaz de transportar rocas de varias toneladas. En ocasiones este tipo de deslizamientos pueden desplazarse velozmente ―con velocidades incluso mayores a 100 km/h― y tienen gran poder destructivo. En el vídeo, grabado en Suiza, se ve que el cauce ha sido acondicionado con escalones, con la misión de frenar la velocidad del flujo y minimizar los efectos destructivos de este tipo de flujos.

 

En este otro debris flow grabado en Afganistán se muestra la velocidad que pueden alcanzar estos flujos de material y el tamaño de bloques que pueden movilizar.

El hombre puede potenciar el efecto destructor de los torrentes de montaña, por ejemplo, un diseño inadecuado en las carreteras que se ubican sobre alguna de sus vertientes puede favorecer la concentración local del agua, que puede provocar deslizamientos hacia el fondo del cauce. Estos proporcionan el material que hace que los «flash flood» y los «debris flow» sean tan destructivos.

Fuente:

Struik, L.C. (comp.), 2015. Living with creeks; Geological Survey of Canada, Open File 6881, 1 poster. doi:10.4095/29568

 

 

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