Geología y Medioambiente
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Partículas emitidas por los aviones

Los aviones durante sus desplazamientos emiten material particulado, esto es lo que conocemos como aerosoles.

Los aerosoles son partículas, sólidas o líquidas, de pequeñas dimensiones que se producen, en este caso, por la quema del combustible de propulsión. Estas permanecen flotando en la atmósfera más o menos tiempo dependiendo de su tamaño. Los aerosoles con tamaños superiores a 10µm, permanecen poco tiempo en la atmósfera, en cambio tamaños menores a 1µm pueden permanecer suspendidos durante largos periodos de tiempo.

Como se distribuyen los aerosoles globalmente en la atmósfera. Se representan tanto los aerosoles naturales como los producidos por las actividades humanas. Los tonos oscuros indican concentraciones elevadas, los pálidos bajas, gris sin datos. Los desiertos son los mayores emisores de aerosol a la atmósfera, los tonos oscuros se corresponden con el polvo procedente de los desiertos del Sahara y el Gobi. Los incendios forestales aportan también gran cantidad de material particulado a la atmósfera. NASA Earth Observatory image by Kevin Ward, based on data provided by the NASA Earth Observations (NEO) Project. Caption by Holli Riebeek.

Los aerosoles sirven como núcleos de condensación de la humedad atmosférica, son precursores de nubes.

Los aviones suelen dejar en altura unas estelas de condensación o «contrails». Las estelas se generan por el contraste entre el frío de la atmósfera y el calor del aire procedente de los motores, este aire de escape lleva gran cantidad de agua junto con material particulado. La turbulencia del flujo de salida de los reactores genera estas estelas y las corrientes atmosféricas hacen que la nube acabe dispersándose, al dispersarse, también lo hacen las partículas que contiene, si la atmósfera contiene humedad, estas van a favorecer un tipo de nubosidad en altura, compuesta por cirros delgados que suelen verse en las rutas de navegación de los aviones.

Contrails, o estelas dejadas por los aviones sobre el territorio de España y Portugal. Suelen durar minutos antes de desaparecer, aunque si se dan cierto tipo de condiciones, (de humedad, temperatura, vientos,…), pueden permanecer durante horas, modificando localmente la temperatura de la atmósfera. NASA image by Jeff Schmaltz, LANCE/EOSDIS MODIS Rapid Response. Caption by Adam Voiland, with information from Patrick Minnis and Douglas Spangenberg.

Contrails, (c)     Andreina Schoeberlein - Via Flickr

Contrails en primer plano y a mayor altitud, cirros, (c) Andreina Schoeberlein – Via Flickr

Estos cirros tienen la peculiaridad de que, al tener tan poco espesor, dejan pasar la luz y la energía que contiene, calentándose así la superficie terrestre. Por la noche, cuando no hay Sol, cesa el aporte de energía, es el momento de emisión de esta hacia la atmósfera y de ahí hacia el espacio. Esta emisión se produce en radiación infrarroja. Aquí es cuando las nubes creadas por el tráfico aéreo interfieren en el balance energético de la Tierra, el vapor de agua de las nubes actúa como «trampa» de la energía infrarroja producida por la superficie terrestre durante la noche, y no deja escapar el calor hacia el espacio, guardando este en las partes altas de la troposfera, contribuyendo así al calentamiento global.

 

 

 

Imagen destacada

(c) François RocheVia Flickr

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